La escritura es un disfraz: detrás de cada palabra hay una cadena de sonidos que el alfabeto fonético (IPA) representa sin trampa ni ambigüedad.
El Transcriptor te da esa cara oculta de la palabra —en IPA y en SAMPA, con sus sílabas y su acento— para que veas exactamente cómo se pronuncia.
Escribe «cielo», mira /ˈθje.lo/ y descubre la palabra tal como suena.
Útil de verdad
Para enseñar pronunciación, para el estudio de la lengua o por pura curiosidad: la transcripción pone el sonido negro sobre blanco.