Separar «ca-sa» es fácil. La cosa se complica con «a-tra-í-do», «guion» o «desahuciar»: ahí las reglas que memorizaste de niño empiezan a hacer aguas.
El español agrupa los sonidos alrededor de las vocales, y no todas las vocales juntas cuentan igual: unas se abrazan en un mismo golpe de voz (un diptongo) y otras se separan (un hiato). Distinguirlos es lo que casi nadie recuerda… y lo que decide dónde se corta la palabra.
Nosotros no adivinamos: calculamos
Muchas herramientas parten de una lista y, si tu palabra no está, improvisan. La nuestra aplica cómo suena de verdad el español, sílaba a sílaba, así que funciona con cualquier palabra: exista, sea rarísima o te la acabes de inventar. Ponnos a prueba con la más difícil.
¿Por qué importa la tónica?
Porque es la que manda: saber cuál es la sílaba fuerte es el primer paso para entender cuándo una palabra lleva tilde. La tilde no es un capricho, es la señal escrita de ese golpe de voz.