El latín no lleva tildes, pero sí acento: cae en la penúltima sílaba si esta es larga, y en la antepenúltima si es breve. Saber medir esas cantidades es la clave.
Este lab hace ese cálculo por ti: te dice cuál es la sílaba tónica y si la palabra resulta llana o esdrújula.
La cantidad manda. Nosotros la leemos por ti.
Sin memorizar excepciones
Aplicamos la regla sobre la propia forma de la palabra, así que funciona con cualquier término latino.