Rimar no es cosa solo de poetas: es reconocer qué palabras comparten final. Y ahí el español es generosísimo.
Dinos una palabra y te devolvemos su pandilla de rimas, lista para tu verso, tu canción o tu chiste. Cuantas más, mejor.
Tú pones la primera palabra; nosotros, el estribillo.
Por sonido, no por terminación escrita
Rimamos por cómo suenan las palabras, así que las coincidencias son de verdad y no de apariencia.