El refranero es sabio, pero también se puede jugar con él. El Mezclador toma dos refranes y los cruza para inventar uno nuevo.
A veces sale una verdad sorprendente; a veces, una tontería con mucho arte. Pulsa y ríete (o piensa).
«Lo bueno viene… pero no las mañas.» El refranero, remezclado.
Del refranero real
Mezclamos refranes de verdad y te enseñamos de cuáles sale cada invento.