La tilde parece que cae donde quiere, pero no: marca la sílaba tónica, la que pronuncias con más fuerza, cuando las reglas por sí solas no bastan para adivinarla.
Según dónde caiga ese golpe de voz, una palabra es aguda (última sílaba), llana (penúltima), esdrújula (antepenúltima) o sobreesdrújula. De ahí salen las reglas de siempre… que casi nadie tiene a mano en el momento justo.
La tilde escribe con precisión lo que tu voz ya sabe decir.
Partimos del sonido, no de una lista
En vez de buscar la palabra en un cajón, deducimos su acentuación de cómo se pronuncia. Por eso el Acentuador te vale igual con una palabra de toda la vida que con una recién inventada. Empieza por silabear y deja que la tilde caiga en su sitio.